La Vieja Vereda
- Jose Silva
- 9 oct
- 2 Min. de lectura
Un amor que se pierde a otro es como una llama que se apaga lentamente mientras otra comienza a encenderse en la distancia con el dolor de no poderla detener. No se muere de pronto, sino lentamente, dejando un eco de lo que fue y una sombra de lo que podría haber sido.

Es mirar a la persona que antes era tu mundo y sentir que el corazón ya no se acelera, sino que se detiene. Es notar que las palabras ya no se dicen, haciendo, que los silencios se sientan cada día mas pesados. Lo que antes unía ahora se desvanece. Te reemplaza, otra mirada, otra voz, otra forma comienza a ocupar lo que una vez fue tu espacio..
Perder un amor por otro no siempre es culpa ni destino; lo triste no es que uno termine y otro comience, pero sin ti. Es en ese instante, cuando sabes que ya no te aman, pero aún no puedes aceptarlo.
LA VIEJA VEREDA
Ayer los vi caminar
el camino de la vieja vereda
juntos enamorados
entrelazados como enredadera.
Fingí con dolor una sonrisa
traté de decirte adiós
no te fijaste, ibas de prisa
como quien marcha contra el reloj.
Mi sonrisa se tornó en llanto
pues con él te alejabas de mí
la vereda que caminamos tanto
era, es testigo de mi sufrir.
Amiga mía, vieja vereda
fuiste guardiana de nuestros rastros
ahora vacío y lleno de penas
te pido me devuelvas sus pasos.
Dirígeme al camino del olvido
un nuevo sendero para mí
llévame pronto por favor te pido
pues sin su amor no puedo vivir.
Vieja vereda de mil amores
de mil amores y mi sentir
ahora camino de sinsabores
lejos de ti yo quiero morir.
Jose Luis Silva-Díaz







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